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jueves, 13 de agosto de 2009

Flying veg! - 1ª Parte


"El pasajero numero 1 solicita menú vegetariano para los viajes en avión"

Después de escribir esa frase en el apartado "Observaciones" de nuestra reserva de vacaciones por internet, el Caníbal y yo nos quedamos mirando pensativos unos instantes la pantalla de ordenador.

El Caníbal: Sabes que no vas a tener menú vegetariano, ¿no?
Wildberry: Sip.

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¿Cómo llegábamos a ese convencimiento? ¡Ah, queridos lectores, siéntense y lean!

A lo largo de mis pocos años como vegetariana, he tenido ocasión de viajar en avión varias veces. La mayoría de esos vuelos han sido largos, de entre 8 - 10 horas, de esos que incluyen una o dos comidas a bordo. Mis experiencias al respecto son variadas y no todas malas, pero sí muuuuuuuuy cansadas.
Como muestra, un botón: nuestro último viaje, ese de la solicitud con la que empezaba el post. Íbamos a México, Riviera Maya.

Proceso que sigue un viajero omnívoro"X":

* Reserva el viaje, en agencia física, virtual o de la manera que mejor le encaje.

* El día de salida se presenta en el aeropuerto y factura las maletas.

* Viaja en el avión y toma las comidas y bebidas que le dan (o no. Eso ya va a gustos)

* Llega a destino: vacaciones, vacaciones!!

* El día de vuelta se presenta en el aeropuerto y factura las maletas.

* Viaja en el avión y toma las comidas y bebidas que le dan (o no. Como a la ida, vamos)

* Fin de viaje.

Proceso que sigue la Intrépida Viajera Vegetariana Wildberry:

* Reserva el viaje - en este último caso, en una agencia por Internet - Apunta en el apartado Observaciones que solicita menú vegetariano para los vuelos.

* Dos días antes consigue el número de teléfono de la compañia aerea y pide que porfavorporfavor le pongan menú vegetariano. La compañía aerea le contesta que esa solicitud la tiene que hacer la agencia de viajes, y que si la Intrépida Viajera Vegetariana (en adelante, IVV) ya lo ha solicitado, esa solicitud llegará.

* El día de salida se presenta en el aeropuerto. Factura las maletas y consulta en el mostrador de facturación si han subido su menú vegetariano. Le contestan que no, ya que NO HA SIDO SOLICITADO.

* Preguntan a la IVV si lo solicitó en la agencia. Contesta que sí. Le ponen en contacto con una operadora de la compañía aerea. La operadora le dice que van a intentar conseguir un menú vegetariano y subirlo al avión, aunque no garantiza nada. La IVV da las gracias por las molestias.

* La IVV sube al avión. Explica la situación a la sobrecargo. La sobrecargo le pregunta si solicitó el menu vegetariano en la agencia. La IVV contesta que sí.

* Poco antes de despegar la sobrecargo confirma a la IVV que su menú vegetariano no ha subido al avión, pero le dice que no se preocupe, que algo le apañarán. La IVV da las gracias por las molestias.

* Llegada la hora de la comida, le arreglan una estupenda ensalada con ATÚN y un plato de pasta. La IVV da las gracias muchas veces, y pide que le quiten el atún. Ya no le dan más comida.

* Llega a destino. Pide a la persona responsable que tengan en cuenta su solicitud para el viaje de vuelta: Menú vegetariano para el vuelo. El responsable lo apunta en una lista al lado de su nombre y dice : "Sí, cómo no!".

* Por fin: Vacaciones, vacaciones!!

* El día de vuelta se presenta en el aeropuerto, factura las maletas y consulta en el mostrador de facturación si han subido su menú vegetariano. Le contestan que no, ya que NO HA SIDO SOLICITADO.

* Preguntan a la IVV si lo solicitó en la agencia. Contesta que sí, y que también al responsable en Mexico. Le ponen en contacto con un operador de la compañía aerea. El operador le dice que los menús los cargan en Madrid y como no ha sido cargado, es imposible hacer nada.

* La IVV sube al avión. Explica la situación a la sobrecargo. La sobrecargo le pregunta si solicitó el menu vegetariano en la agencia. La IVV contesta (por enésima vez) que sí.

* La sobrecargo le dice que algo le apañarán para comer. Se apunta el nombre de la IVV para hacer una reclamación.

* Llegada la hora de la comida, se olvidan por completo de la IVV. Como no tiene hambre y está hasta los c*j*n*s, se come el pan con mantequilla, parte de la guarnición y el pastelito de postre.

* Fin de viaje.

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Y algunos diréis "Eso te pasa por viajar a lugares de turisteo, en lugar de ir a un sitio más propio, como un retiro espiritual para practicar yoga y tai-chi"
Y yo os contestaré "dejadme en paz, oye." ¿No pago yo billete de avión como los demás? ¡Pues quiero que me den mi asco de comida de avión como a los demás!
En otro post explicaré las compañías con las que he viajado, cuándo y adónde, para que sirvan de referencia para otros viajeros vegetarianos...
Próximamente, más!

martes, 9 de junio de 2009

La baba de los caracoles


Hace un tiempo, en mi herboristería de confianza (que casualmente está enfrente de mi casa :)) pusieron un cartel: "Día X, limpieza de cutis gratis por esteticista de la marca Lirulí" (marca ficticia, claro)

Yo me apunté, primero porque era gratis, y segundo porque habitualmente compro alguna crema de la marca Lirulí, así que aprovecharía ese día para comprársela a la esteticista-comercial.

La limpieza de cutis... en fin, bastante cutrecilla, pero qué se va a exigir por cero euros.

El caso es que mientras estábamos en ello, la esteticista estuvo preguntándome estas cosas de esteticista: que si cómo te cuidas la piel, que qué productos te das, que si pues esto te iría mejor...

(Inciso) No sé lo que tienen las esteticistas, pero las que he conocido - pocas, es cierto -, todas tenían algo que criticar: que si "no te laves con jabón", que si "por la mañana solo tónico", que si "tónico no, que reseca", que si "deberías de darte algo para el contorno de ojos"... deben entrenarlas para poner objeciones a cualquier cosa que digas! (Fin del inciso)


Y llegó el momento de los "consejos expertos" (como todas te critican algo, luego todas te proponen lo que deberías hacer):

Esteticista: A ti lo que te iría bien sería una crema que tenemos, la de baba de caracol.
Wildberry: Mmmm... ya. Es que soy vegetariana, y me da mal rollo ponerme eso.
E: Uy, pero ¿por qué? Si a los caracoles no les hacen nada! Al contrario, los cuidan superbien, porque sólo los necesitan para extraer la baba.

Claaaaaaro que sí! Imagino por un momento una granjita de caracoles: están al aire libre, en un campo de parcelitas valladas. Tienen hierba fresca y hojas de lechuguita, y cada cierto tiempo pasa un señor con un sombrero de paja a recoger las babas que los caracoles, generosamente, le dan.

Me da la risa, pero la esteticista me está masajeando la cara con fruición, así que me la aguanto y no digo nada.

E: ... pero si no, también te puedo recomendar la antiarrugas Q10, que va estupendamente. Y protección solar. Mucha protección solar! Te das protección solar, a que no?
W: Hombre, pues ahora en invierno no...
E: Hay que darse protección solar todo el año!

Y etc...

He buscado, y no hay mucha información sobre cómo c*j*nes le sacan la baba a los caracoles, pero he encontrado alguna pista:
"(...) Para que estos productos posean las propiedades regeneradoras y antioxidantes que se les atribuyen, "deben ser elaborados con la secreción que el caracol segrega ante determinados estímulos externos -radiaciones o estrés mecánico- y no con la baba que el caracol desprende en sus desplazamiento""

Adios a la fantasía de la granjita feliz. Caracoles estresados y estrujados, más bien. Si es que no sabemos hacer nada sin machacar...

(Por cierto, me compré la crema Q10. Los caracoles son amigos, no comida! (ni sustancia para hacer cremas :))

sábado, 6 de junio de 2009

Perdidos en la tribu

A veces me engancho a realitys un poco, eh... frikis. No me refiero a OT, o "Supervivientes" (que creo que ahora se llama de otra manera, pero no me hagáis mucho caso), o GH o todos esos, que también lo son, sino a programas como "Pekín Express" o "Granjero busca esposa" ¬_¬U
Es asín, no soy perfecta!!

Pues bien, ahora echan uno los domingos que me hace bastante gracia. Se llama "Perdidos en la tribu", aunque debería llamarse mejor algo como "P*t**d*s en la tribu", o "Qué bien estábamos en casa"

Rayas de cebra, exotismo puro

Para los que no sabéis de qué va, explico. Son tres familias españolas que se trasladan a vivir durante 21 días, con una tribu cada una. Dos de ellas son africanas y la otra, asiática.
Se supone que son tribus indígenas que viven en sitios apartadísimos y de forma muy primitiva, y todo tiene el rollo super exótico y guay.

Luego resulta que este programa es "importado", ya se ha hecho en otros países y, al parecer, con las mismas tribus, con lo que están más resabiados que para qué.
Además tuvo denuncias de una ong que trabaja con una de las tribus -no sé si con las otras también - diciendo que el programa era desastroso para sus formas de vida, y encima la imagen que vendía de los indígenas era falsa y estereotipada, pues ellos hace tiempo que no viven en chozas ni van con taparrabos (vamos, como si ruedan aquí y nos dicen que nos vistamos todos de baturros y nos alimentemos a base de migas aragonesas, ternasco y vino, mientras cantamos jotas)
También es cierto que todos parecen pasarlo muy bien.

En fin, que me enredo. Entre las familias hay gente que parece encantada con la experiencia, y hay otros que passssan totalmente y parece que están allí por compromiso.
Y hay una familia que son especialmente abofeteables, los (esperad que lo miro en san Google) Recuero Oliva. Estos:


No voy a profundizar en los motivos por los que parece que esta familia - especialmente la madre y el hijo pequeño - pensaban que se iban a un Todo Incluido, en lugar de a convivir con una tribu (por otra parte les han tocado los asiáticos, que son los más durillos)

El caso es que se declaran "amantes de los animales". Y la tribu de los fibrosos Mentawai, que son estos:

Estos señores, digo, hacen cosas de personas que viven en medio de la selva: se buscan la vida para comer, creen en los espíritus y sacrifican bichos en su honor, visten fresquitos, van a cazar jabalíes, a pescar pececillos... esas cosas.

La madre se indigna mucho cada dos por tres, pero la super bronca vino un día, cuando los señores estos sacrificaron a un jabalí, creo, delante de todos, para comerlo. Era pa' verlos: el niño rubio llorando, la madre gritando como una loca y saliendo disparada de la Uma (donde viven), "Esto es una mierda!!! Hijos míos, donde os he traído!!! nos vamos, nos vamos!!!"

En fin.

Una piensa: "Fíjate, qué sensibilidad. Seguro que son vegetarianos y por eso no lo pueden soportar"

Pero... Oh, sorpresa!! Pasado el rebote, por la noche todos se sientan a comerse las chuletitas del jabalí, asadas a la brasa.
Einnn?

A ver si lo entiendo: en su vida cotidiana esta gente se atiborra de chopped y burguercacas sin ningún remordimiento, ¿pero no les mola ver de dónde vienen las chuletitas que se comen? ¿Les ofende ver que hay que matar a un animal para sacárselas?
El compañero de la madre ya lo dijo "Nosotros comemos carne, pero no nos gusta ver cómo se les sacrifica"
Ya.
Se dice que si los mataderos tuvieran las paredes de cristal, mucha más gente sería vegetariana.
Pero siempre queda la opción de cerrar los ojitos.

(Si alguien conoce a la familia Recuero Oliva y se han hecho vegetarianos después de la experiencia, que lo cuente. Aunque lo dudo.. lo dudo... lo duuuuuudo...)

viernes, 29 de agosto de 2008

Huíd, grillos!


En China, la cultura de los grillos tiene (según San Google) unos 2000 años de antigüedad, como cantantes y como luchadores.

Se piensa que la costumbre comenzó en palacio, cuando las concubinas del emperador recogían los grillos y los guardaban en pequeñas jaulas doradas, que colocaban junto a sus almohadas para escuchar sus cantos nocturnos.

Otra opinión, sugiere que fueron los campesinos los que empezaron la costumbre y que esta se trasmitió a palacio. Mucha gente, incluyendo famosos pintores, poetas, músicos y monjes budistas se mostraban entusiastas de tener mascotas cantarinas. No es posible saber con exactitud donde comenzó la costumbre, pero si se sabe que era un hobby elegante.

La literatura revela que cada verano en Chang An (la capital durante la dinastía Tang), había gente vendiendo grillos por las calles, y sigue haciéndose hoy en día, ya que se considera al grillo un animal doméstico que atrae la buena suerte, y su canto es muy valorado.

Los combates de grillos se remontan a la dinastía de Tang (618-907) y eran un pasatiempo de las clases superiores. En la actualidad continúa esa costumbre, y según el diario South China Morning Post, un grillo campeón de combate puede costar hasta 2.600 dólares (unos 2.100 euros).

Solo canta el grillo macho, de una forma especial para llamar a la hembra (frotando una fila de dientes en la superficie inferior de sus alas), pero el canto varía según la situación.
También tiene “canciones” de cortejo que solo ejecuta cuando ambos han hecho contacto con sus antenas, o cantos de aviso en situaciones de alarma. Cuando un macho combate con otro tiene un canto agresivo que avisa a los otros para que mantengan la distancia.

Se ha estudiado también la influencia del canto del grillo en otras culturas (azteca, romana), como favorecedor de estados de conciencia alterados.

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España, Zaragoza, cercadelauniversidad. Hoy:

Wildberry: Ah, un bicho! Ooooh... hace cri cri... Es un grillo!! Un grillo!

El Caníbal:
Oh, sí, un grillo!

Wildberry
: Qué majo!

(Los dos siguiendo con la mirada al grillo, bichito negro que se aleja cricreando. Aparece en escena Señor malvado, que lo mira, nos mira, vuelve a mirarlo)

Señor malvado:
Ah, un grillo!
(Grillo es pisado brutalmente sin ningún miramiento)

Wildberry:
(Grito ahogado)

Señor malvado:
Hacen mucho ruido! En este almacén hay uno escondido y no lo conseguimos encontrar. Hace un ruido por las noches... los vecinos están hartos!! Hay que matarlos!!

Wildberry:
(En shock) ....

Señor malvado:
Hay que matarlos! Yo lo siento, pero es así!

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Grillos del mundo que me leéis, huid, huid bien lejos!! Zaragoza es una ciudad peligrosa para vivir!

(Me asusta la gente...)

martes, 5 de agosto de 2008

Lo que hay detrás de tu embutido

Campofrío hizo un risible anuncio donde una familia de vegetarianos, caracterizados como hippies trasnochados se replanteaba sus principios a partir de la decisión del chaval adolescente de probar el embutido.
Muchos vegetarianos se sintieron ofendidos y protestaron.
Para eso hacen estos anuncios, supongo, para tener publicidad gratuita a costa de los que son objetos de burla y se quejan.

Un equipo de Igualdad Animal ha hecho un video mostrando una granja de cerdos que provee a Campofrío, para mostrar la cara menos amable y graciosa de su industria.

Normalmente no me gusta ver estos videos, porque sé lo que muestran y lo paso mal, pero he visto este y creo que está bien hecho, bien explicado y no se ceban en las escenas más desagradables. Pero las hay. Desde el momento en que los ves hacinados en las jaulas. Las hay. Y aunque no es de los peores, estoy sensible y lloro con estas cosas.
Os dejo el enlace: La realidad de Campofrío